domingo, 24 de febrero de 2008

Las orejas del conejo

Hace mucho tiempo, cuando los animales hablaban como la gente, El Conejo tenía las orejas cortas y las patas largas. El Conejo vivía feliz cantando y bailando por el monte.

Un día salió temprano a buscar raíces frescas para comer. Fue cuando vio al Tigre que andaba caminando.

- ¡Que fuerte es El Tigre!. No puede ser que ese Tigre tenga esas patas tan grandes y ese rabo tan largo. En cambio, yo tengo este cuerpo tan pequeño, con este rabo y con estas patas…

Así pasó el tiempo. Otro día andaba el conejo con su tambor tocando por todas partes. El conejo buscaba siempre su alimento en el monte, cuando de repente sintió un ruido entre las ramas y vio que el era El Oso Frontino. Asombrado dijo:

-¡Que grande es El Oso! Ese Oso es más grande y más fuerte que yo, con esas patas, con ese hocico, con ese cuerpo. ¿Cómo es posible?. En cambio yo tengo este cuerpo tan pequeño, con este rabo y con estas patas…

Así pasó el tiempo. Otro día en el que hacía un sol brillante, al Conejo lo despertó un ruido que venía desde lo alo de los árboles. Se limpió sus ojos y vio al Mono. El Conejo quedó maravillado con las proezas de aquel animalito.

- ¡Que ágil es El Mono!. Trepa a los árboles, salta de rama en rama. ¿Cómo es posible?. Ese Mono es más ágil que yo y tiene un rabo largo y peludo.

El Conejo preocupado por todo lo que había visto y como los animales eran más fuertes, más grandes y más ágiles que él, se dirigió a las tierras del Papá Creador de los Animales y allá lo encontró.

- Mira Tú Papa Creador de los Animales, ¿por qué yo soy tan pequeño?, en cambio El Tigre es fuerte, El Oso es grande y el Mono es ágil.

El Papá Creador de los Animales le dijo:

- Mira Conejito yo te voy a poner tres pruebas y si tú pasas esas tres pruebas regresa y veremos.

Entonces el Papá Creador le puso las tres pruebas. La primera era capturar a una Serpiente; la segunda traer miel de Las Abejas y la tercera traer una lágrima del Caimán.

El conejo estaba muy contento porque era muy bueno para hacer esas cosas. Y se puso a trabajar.

Lo primero que hizo fue hacer una almohada y tejer una cesta. Rato después se fue caminando por el monte hasta que llegó a la cueva de La Serpiente y se le acercó gritando.

- Como es posible Serpiente que tu siendo tan peligrosa vivas en una cueva tan fea y tan incómoda, mira lo que te traigo aquí.

La Serpiente sorprendida miró con asombro al conejo al tiempo que este la atrapó. El conejo estaba contento ya tenía la primera prueba.

Luego El Conejo se fue directo a los árboles donde están las abejas y allí se acercó poco a poco. Las Abejas lo descubrieron y cuando ya lo iban a picar les dijo:

- Cómo es posible que ustedes que son tantas vayan a picar a un conejito como yo… no, no… Miren lo que traigo aquí, y abriendo la cesta les mostró una hermosas flores.

Las Abejas contentas se metieron una a una en la cesta. El conejo estaba muy contento, ya tenía la segunda prueba.

El Conejo se fue saltando y se acercó a la orilla del río, allí estaba El Caimán descansando.

- ¡Mira Caimán lo que te traigo aquí!.

Cuando el Caimán abrió sus ojos el conejo le dio un palazo en el hocico y el Caimán se puso a llorar. Rápidamente el conejo sacó una totuma de la cesta y recogió una lágrima del Caimán. Contento estaba el conejo porque ya tenía la tercera prueba superada.

Cuentan los que cuentan que a la tierra del Creador de los animales se apareció el Conejo. El creador rascándose la barba le dijo.

- ¡Ay Conejito, si tu con ese tamañito has hecho lo que has hecho, ¿cómo será si te hago fuerte como El Tigre, grande como El Oso y ágil como El Mono?

Fue entonces cuando El Creador de los Animales, se acercó al Conejo agarrándolo por las orejas y lo lanzó con todas sus fuerzas hacia la tierra.

- ¡No Conejo tu eres una amenaza para la creación, mejor te quedas tal y como estás!

Cuentan que el Conejo cayó parado y las patas se le encogieron, del estirón que le dio el Creador se le alargaron las orejas y del susto el rabo largo se le convirtió en una pequeña motita.

Cuentan también que antes de caer a la tierra El Conejo chocó con La Luna. Por eso en las noches de luna llena podemos ver la silueta del Conejo en la cara de La Luna.
Este cuento ha sido encontrado en varios lugares del mundo, hay versiones en España, Portugal, Venezuela, Centroamérica y México. La presente versión que presentamos incorpora elementos de cada una de esas versiones.